¿Cómo entender el lenguaje de una casa?

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Recuerdo que de niño, al entrar a casa de mi abuela, la antigua puerta rechinaba fuertemente y ella me decía que no se trataba de un ruido, sino que era la canción que entonaba la casa, por el gusto que le daba al verme llegar, pero con el paso de los años me he dado cuenta de que una casa siempre tiene algo  que decirnos y no es precisamente una canción de bienvenida.

De pronto se escucha absurdo el pensar que una casa trata de comunicarse con quienes la habitan y no se trata de espíritus ni fenómenos paranormales, ni tampoco de tiernas explicaciones que dan las abuelas para evitar entrar en polémicas infantiles;

El lenguaje de una casa es mediante las cicatrices que le van quedando con el paso de los años y que con el tiempo nos acostumbramos tanto a ellas, que ya ni les ponemos la atención que deberíamos, pero pudieran estar avisándonos de que algo importante puede llegar a ocurrir.

Por ejemplo, ¿cuántas veces te ha pasado que el piso de una casa está tan inclinado que cuando cae una pelota, ésta viaja sin dificultad al otro extremo de la habitación? O aquellas grietas en el techo, que en época de lluvias dejan caer gotas de agua de color rojizo, y que ya es costumbre colocar una  cubeta para evitar que se forme un charco; o qué tal esa pared donde colocamos un cuadro para evitar el estar viendo la grieta que apareció en el último sismo.

Cada uno de estos síntomas, nos están diciendo que la casa está enferma y cada día o cada época de lluvias puede llegar a empeorar, el ignorar estos achaques de la casa o acostumbrarnos a ellos, no solo no arregla las cosas, sino las empeora.

Por ejemplo, un piso que debería ser horizontal, pero que cada día está más inclinado, está diciéndote que la cimentación de la casa ha fallado y poco a poco está hundiéndose de forma dispareja, el siguiente síntoma podría ser que las ventanas y puertas ya no puedan abrirse y con el tiempo la falla total de la estructura.

Las gotas o manchas de color rojizo que salen del techo, trabes o columnas, no son otra cosa más que el óxido de las varillas que forman la estructura y que con el tiempo tienden a desintegrarse, poniendo en gran riesgo esa construcción.

Las grietas que se dibujan de manera diagonal o a 45° sobre un muro, también te dicen que la cimentación o el mismo muro ha fallado y que si no se refuerza pudiera  llegar a colapsarse.

Lo más sano que puedes hacer, es que cuando detectes algo anómalo en tu casa, no lo ignores y mucho menos dejes que sea parte de la decoración, mejor solicita asesoría de un experto, para que tomes soluciones a tiempo y no tengas que lamentarlo cuando ya sea demasiado tarde.

Por Ing. Alfonso López Marroquín

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